No es fracaso, es la pregunta que duele, cuando la fe es lo último que queda
Santa Clara, CA
No es un fracaso. Es la realidad.
La temporada de los San Francisco 49ers estuvo marcada por una tormenta de lesiones. Jugadores clave cayeron uno tras otro, algunos perdiéndose varios partidos y otros, la campaña completa. Kyle Shanahan hizo lo que estuvo a su alcance: buscar soluciones donde las hubiera.
La derrota ante Seattle, en territorio hostil, fue el reflejo más claro del momento que vivía el equipo. Los Seahawks, con un colectivo sólido y experimentado, dominaron de principio a fin. San Francisco, en contraste, presentó un plantel parchado, lleno de suplentes y refuerzos semanales. Sin continuidad, sin estabilidad y sin una identidad defensiva clara, los 49ers fueron superados en todos los aspectos.
El resultado no admite discusión: la temporada ha terminado.
Pero la derrota deja una pregunta flotando en el aire:
¿Existe un nivel más alto?
San Francisco no ha ganado el Super Bowl en esta era. Y duele aún más saber que en febrero el Super Bowl se jugará en casa, en Levi’s Stadium… sin los 49ers en el campo. A esto se suma la posible salida de Robert Saleh, un coordinador defensivo altamente cotizado en la liga. Shanahan deberá decidir el siguiente paso, fiel a una franquicia que históricamente promueve desde adentro y confía en su propio talento.
Entonces surge la reflexión inevitable.
Los 49ers han perdido tres Super Bowls recientes:
- 2013, con Jim Harbaugh
- 2020 y 2024, ambas ante Kansas City
¿Por qué una franquicia histórica, una organización de oro, sigue quedándose tan cerca y tan lejos al mismo tiempo?
Ahora, con la temporada concluida, llega el momento incómodo: evaluar continuidades. ¿Siguen todos? ¿Solo algunos? Si el objetivo real es ganar campeonatos, ¿cuál es la metodología?, ¿quién toma las decisiones?, ¿quién resiste la presión y quién no?
Kyle Shanahan es un entrenador respetado en toda la NFL. Lo que logró esta temporada con un equipo que parecía un hospital de lesionados es significativo. Hubo trabajo, hubo carácter y hubo competitividad. Eso no se puede ignorar.
Y aun así, la pregunta sigue ahí.
San Francisco no jugará el Super Bowl en casa y la sequía de campeonatos continúa.
La respuesta no está en las oficinas ni en las conferencias de prensa.
La pregunta es para ti, aficionado:
¿la sequía también vive en tu corazón?,
¿o sigues creyendo, fiel, que este grupo —con los mismos líderes— puede volver a intentarlo?
Solo tú lo sabes.
Porque desde adentro…
uno siempre lo sabe.

Photos: San Francisco 49ers, Seattle Seahawks, NFL